Diisiplina, Función y Finalidad de Política Criminal
POLÍTICA CRIMINAL
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| Sistema de Estadística en Justicia |
Es la disciplina que se ocupa de las
estrategias a poner en práctica por el Estado para una buena lucha contra el delito.
Es el conjunto sistemático de principios en los que se
inspira la actuación del Estado para
organizar la lucha contra la criminalidad.(Enciclopedia Judicial edición 2020).
Objetivo de la política
criminal.
El objetivo principal
de la política criminal es la lucha contra el delito para que las personas
vivan mas tranquilamente, también es investigar las causas de la delincuencia,
la prevención del delito, la reincorporación del delincuente a la sociedad como
una persona de bien.
La política criminal
debe de basarse a la realidad así se le da forma a las herramientas que sirven
para combatir la criminalidad, se debe tener muy en cuenta que la delincuencia siempre
esta en un constante cambio, siempre están buscando la manera de superar las
medidas que se dan contra el delito, por lo cual las políticas deben de
ajustarse a los cambios que realizan los criminales en su modo de operar.
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| Imagen: Criminologia y Justicia |
Como parte de la Política general del Estado, la
Política criminal se encamina al logro de ciertos objetivos o finalidades. Como
señalo Zipf, la Política criminal es una ciencia eminentemente valorativa axiológica,
que en principio se vincula con aquellas valoraciones imperantes en el seno de
la sociedad. Ese corpus de conocimientos, decisiones, directrices y principios sobre la
criminalidad y su control en los que consiste la Política criminal reconoce –debe
hacerlo- una serie de finalidades específicas. Tales finalidades no son ajenas
a las visiones que de la criminalidad se tenga en un momento histórico
determinado.
En sus primeras formulaciones, la Política criminal tendía a la
mera represión del delito. Luego, de la mano del positivismo, se le asignó la
tarea de prevenir la delincuencia, y más tarde se consideró que su finalidad
sería no ya la de eliminar el delito, sino de controlarlo.
La principal
herramienta utilizada por el Estado para el logro de los objetivos enunciados
(represión, prevención o control de la criminalidad) ha sido tradicionalmente
es la pena, principal consecuencia jurídica del delito. Luego, a partir de la
función o finalidad asignada a la pena es que puede identificarse el sentido u
orientación de una determinada Política criminal.
Sin embargo, en la ya no es
la sanción penal la única respuesta que tiene el Estado para enfrentar el
fenómeno criminal, pues han surgido otros mecanismos de solución de conflictos
que no requieren de la pena, y menos de la pena privativa de libertad.
Podemos decir que la Política criminal no se agota en la utilización casi
exclusiva del Derecho penal; por el contrario, se abre la posibilidad de
valerse de otro tipo de medidas que puedan enfrentar la criminalidad de manera
menos intensa que las penales y, probablemente, más efectivas. Se ha dicho, con
razón, que la mejor Política criminal es una excelente Política social
(educativa, social, laboral, económica, sanitaria, etc.).
Referencias.
Heinz Zipf, Introducción a la Política
Criminal , op. cit., p. 13
Winfried
Hassemer y Francisco Muñoz Conde,Introducción a la Criminología y a la Política
criminal , op. cit., p. 27
LETRAS JURIDICAS NÚM. 20 PRIMAVERA 2015 ISSN 1870-2155


Buenas noches compañero, mi nombre es Shirley Figueroa
ResponderBorrarMe parece que es muy atinado su comentario con respecto a la evolución de los objetivos que se plantea la Política Criminal contemporánea, pues pasa a un segundo plano el fin punitivo de la pena que busca castigar de alguna manera las faltas cometidas por el trasgresor. Actualmente se buscan métodos de prevención, los cuales contemplan la posibilidad de reinserción social de estas personas.
Me gustaría complementar con uno de los fines de la Política Criminal según Prieto (s.f, pp 9), el cual indica: “que la prevención del crimen sea eficaz en la formulación del sistema penal, y en su funcionamiento han de tenerse muy presente el estudio cuidadoso de los costos directos e indirectos del crimen, así como las consecuencias sociales que entrañan su aumento”.
De acuerdo a un reportaje realizado por Brooks (2018), periodista de la BBC Mundo, uno de cada tres homicidios que suceden en el mundo se registran en América Latina y el Caribe. Sin embargo, esta región gasta más de su producto interno bruto (PIB) en seguridad que los países desarrollados.
Durante el periodo 2010-2014 se invirtieron en Latinoamérica US$13 800 millones en el sistema carcelario. Esto se traduce en menos recursos para otras áreas que ayudarían al desarrollo social de la población, como lo son mejores carreteras, hospitales, escuelas, espacios públicos, etc. Por lo cual se concluye que los programas de prevención le cuestan menos al Estado que los gastos en los que incurre el sistema penal al procesar a un infractor.
Referencia Bibliográfica
Prieto, H (s. f). Fines de la Política Criminal. Recuperado de: https://campuspiloto.uned.ac.cr/course/view.php?id=6695
Brooks, D (2017). 8 cifras que muestran gigantescos costos del crimen y la violencia para las economías de América Latina. BBC News. Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-38915392